domingo, 16 de marzo de 2014

Ututos : "Los gentiles monstruos de la noche"

Desmitificando a los Ututos


En la oscuridad de la noche, entre lugares húmedos y escondidos, se escurren unas criaturas negras y gordas de aspecto intimidante. Sus largas antenas y su cola semejante a la de un escorpión, realzan aún más ese aspecto que causa terror y puebla nuestras pesadillas. Más de un grito se escucha en la noche a causa de su presencia. Armados hasta los dientes para enfrentar al monstruo, mi amigo Pilo y yo salimos en busca de la mítica criatura nocturna. En el camino, entre calles oscuras apenas iluminadas por un faro, mi amigo Pilo me cuenta sobre los aterradores encuentros que, desde su niñez, ha tenido con éstos seres. Dos días antes un profesor de la Universidad de Cuenca me comentaba sobre el extraño caso de una niña que cogió a un Ututo y éste, con una actitud por demás hostil, le lanzó un poderoso veneno a su rostro.


 Esta mañana mi amiga Maritza me llamó aterrada, su voz temblorosa en el teléfono hacía evidente su estado: “los Ututos estaban invadiendo su casa”. Encerrada en su cuarto, podía imaginar como éstas criaturas avanzaban lentamente hacia su habitación para atacarle. Incluso su perro, que también había sido víctima de estas extrañas criaturas, temblaba ante su presencia y no se atrevía siquiera a enfrentarlas. Volviendo a nuestra “expedición” en busca de la terrible criatura; pronto llegamos a un tapial de piedra, situado entre callejones oscuros y húmedos. Nuestras linternas buscaban ávidamente a la criatura. La adrenalina corría por nuestras venas y nuestros ojos buscaban al monstruo como si fueran radares en la noche.


 Finalmente, un par de antenas aparecieron tras una piedra y en pocos segundos apareció la terrible criatura. Sus ojos saltones y cuerpo alargado se presentaron ante nosotros sin temor alguno. Cuidado !!!! Me dijo mi amigo Pilo, "puede lanzarte su veneno". En ese momento, vinieron a mi mente escenas de cuando era niño y salía a colectar insectos por las calles de la Ciudadela Santa Anita, en Cuenca. Más de una vez había colectado Ututos en los parques y zonas verdes del barrio. Sabía que lanzaban un líquido blanco como mecanismo de defensa. Pero según recordaba, nunca me ocasionaron daño alguno esos ataques (a más del fuerte olor repelente que tiene el líquido). Así que, en base a mis recuerdos, hice caso omiso de las advertencias de mi amigo y puse mi mano frente a la terrible criatura.


 Sus antenas se alzaron y sus ojos se posaron sobre mi mano. El momento fue muy tenso. Podía perder mi mano !!! Dos, tres, cuatro pasos de la criatura ... y ésta estaba sobre mi mano. Cuando llegó a mi palma, la levanté y la miré fíjamente para observar su espeluznante cuerpo. La miré de frente, de costado, por arriba y por abajo. A más de ser una criatura negra ... nada me indicaba que era pariente de las pirañas, dinosaurios o incluso, de los escorpiones, como se me había dicho. Frente a mis ojos, yacía un simpático INSECTO PALO. Este animalito es lo que los científicos llaman, un Fásmido (Órden Phasmatodea). Al consultar con mi amigo, el Dr. Aaron Dossey (director del Invertebrate Studies Institute en Athens, Estados Unidos), quién es un experto en los mecanismos de defensa de los Ututos, me comentó que se encuentra actualmente estudiando varias especies de Ututos, y ha podido identificar los compuestos del líquido que expelen éstos insectos así como su eficiencia para repeler a sus posibles predadores.


 Pero no solo repelen a sus predadores, según Aaron, también sirve ésta substancia para repeler al mosquito causante del dengue y de la fiebre amarilla. Ese momento pensé en lo útil que podría haber sido esa substancia hace un año, cuando gracias a la picadura del mosquito del dengue, contraje esa enfermedad. Comenzaba a ver a ésta criatura con más respeto. Esa noche colecté cerca de 20 Ututos, con la esperanza de mantenerlos en un terrario para estudiar mejor su biología y recibí el líquido repelente de esos 20 Ututos en mi mano, brazo y ropa. Para mi asombro, no se me cayó la mano, no se envenenó mi brazo ni se derritió mi ropa. No pasó absolutamente nada. Más aún, éstos pequeños insectos de cuerpo blando y brillante, comenzaron a tomarme confianza y se acostumbraron a caminar en mi mano sin problema.


 Logré obtener unas muestras del líquido que expelen para someterlas a un análisis mediante resonancia nuclear magnética, cromatografía de gases y espectrometría de masa. La mayoría de las especies de Ututos, acorde a dichos análisis poseen al menos tres diastereómeros: anisomorfal, dolicodial y perufasmal. Lo interesante, es que éstas substancias funcionaron increiblemente bien para repeler a los mosquitos y también a las hormigas. Su efecto en los humanos, no pasa de la exposición a un olor repelente y fuerte. Dadas sus propiedades antibióticas, incluso es posible que al recibir un chorro del líquido, usted se desinfecte las manos o la zona donde ha recibido el chorro. En otras palabras, el supuesto veneno que recibimos de los Ututos, más que daño, es posible que nos haga un bien.


Según el Dr. Dossey, éste líquido no representa ningún peligro para un ser humano, y como hemos visto, puede ser más bien benéfico, manteniendo a otras plagas, alejadas y evitando enfermedades como el dengue y la fiebre amarilla. Al colectar uno de los primeros especímenes de Ututos, esta vez un macho, pude ver como doblaba su cola como lo hace un escorpión. La cola del Ututo, aunque es un poco abultada en los machos, no tiene otro propósito que el servir como órgano reproductivo y alojar la parte final del aparato digestivo del animal; es decir, por ahí excretan. Las hembras generalmente no lo tienen tan abultado, y tampoco tienen ningún órgano defensivo en al cola como mucha gente piensa. Para comprobarlo, pasé mi dedo por la cola de éste insecto varias veces, ante la aterrada mirada de mi amigo Pilo. No pasó nada. No me picó, ni me mordió ni me expulsó el mortal veneno.


Ahora estoy entusiasmado con el estudio de éstos pequeños insectos  (Por cierto, su nombre científico es Monticomorpha sp.). Son limpios, producen un poderoso repelente contra las plagas, pueden evitar el dengue y la fiebre amarilla, son muy dóciles y hasta pueden ser mantenidos como mascotas. Se alimentan de plantas (les encantan las hojas de las rosas) y en la noche toman agua de los musgos y piedras húmedas. En cuanto al potencial que tienen, no lo sabemos ... a lo mejor tenemos en nuestras manos la solución para evitar finalmente algunas de las enfermedades más peligrosas que aquejan a nuestros países neotropicales. Si los ve, no tema, no le van a hacer nada. No son monstruos y si los trata bien, hasta pueden ser buenas mascotas. Solamente porque son negritos y medio gorditos, los vemos con desprecio; y al ser criaturas nocturnas, tejemos irracionales leyendas sobre ellos. Ahora que sabemos que no son sino mitos irracionales, espero que los tratemos con más respeto y aprendamos a convivir con ellos.